Álex Manga: ‘El Presidente del Vallenato’ da su opinión acerca la compra y venta de canciones

Por: Juan Bolaño y Arturo Quintero

El cantante y compositor vallenato Álex Manga habló sobre la compra y venta de composiciones, uno de los temas que genera discusión dentro de la industria musical. Durante la entrevista, el artista también se refirió a la manera en que nacen y se seleccionan las canciones, al papel de las redes sociales, a las nuevas generaciones y a la evolución del vallenato. Además, recordó su trayectoria junto a Omar Geles, con quien compartió aproximadamente 15 años de historia musical y personal.

El vallenato atraviesa una transformación. Las redes sociales modificaron la manera en que los artistas llegan al público, las fusiones con otros géneros ampliaron sus posibilidades sonoras y las nuevas generaciones tienen herramientas de promoción que antes eran inimaginables. En medio de estos cambios, Manga sostiene que evolucionar no significa abandonar aquello que ha hecho perdurar al género.

Cantante y compositor, Manga ha construido una trayectoria ligada a canciones que han acompañado a distintas generaciones. Su experiencia también le ha permitido observar desde dentro los cambios de una industria en la que una composición puede convertirse en el punto de partida de una carrera.

Durante la conversación, el artista abordó uno de los asuntos que más llaman la atención dentro del negocio musical: la compra y venta de derechos de canciones. Manga considera que estas operaciones no representan una práctica habitual entre reconocidos compositores del vallenato y cuestiona que se atribuya el éxito de las canciones únicamente a acuerdos comerciales.

Para el cantante, detrás de una buena composición existe una historia. Las canciones pueden nacer de experiencias propias o de situaciones vividas por otras personas, pero deben tener un contenido capaz de conectar con el público.

Una canción no nace solamente de un negocio

La discusión sobre los derechos de las composiciones llevó a Manga a hablar del valor que tienen las historias dentro del vallenato.

Desde su perspectiva, las grandes canciones del género están relacionadas con las experiencias y sentimientos de quienes las escriben. Por esa razón, considera poco acertado reducir el éxito de una composición a una transacción comercial.

Manga también negó que reconocidos nombres de la música, entre ellos Omar Geles, Wilfrido Vargas y él mismo, participen en este tipo de negocios como una práctica habitual. Al referirse a quienes realizan estas prácticas, las calificó como acciones de personas “irresponsables”.

Esta posición pone sobre la mesa una discusión sobre la relación entre creatividad y mercado dentro de la música vallenata. Para Manga, una canción no adquiere su valor únicamente por una negociación, sino también por la historia que existe detrás de ella y por la capacidad que tiene de conectar con quienes la escuchan.

El cantante considera que la calidad de una composición tiene un peso determinante en el resultado final. Según explicó durante la entrevista, aproximadamente entre el 50 % y el 60 % del éxito de una canción depende de la composición y el porcentaje restante corresponde a la interpretación.

Escoger una canción entre cientos

Encontrar una canción para grabar tampoco es una tarea sencilla. Manga explicó que los artistas pueden recibir cientos de composiciones y deben seleccionar solamente unas pocas para construir un álbum o un repertorio.

En ese proceso, el contenido ocupa un lugar fundamental. El intérprete busca letras que tengan significado, que no sean pasajeras y que mantengan una relación respetuosa con la mujer.

La dificultad de esa selección también puede observarse en la historia de Los Diablitos. Manga recordó que algunas canciones que posteriormente se convirtieron en clásicos fueron descartadas en determinados momentos, entre ellas “Cuatro Rosas” y “Voy a Publicar Estos Amores”.

El ejemplo demuestra que una canción no siempre puede identificarse como un éxito desde el primer momento. El público, la interpretación y las circunstancias pueden terminar transformando una composición en parte de la memoria musical de un género.

¿Por qué “El Presidente del Vallenato”?

Álex Manga se identifica con un título particular: “El Presidente del Vallenato”.

Más que presentarlo únicamente como un apodo, el cantante lo utiliza como una manera de asumir una responsabilidad frente al género y de motivar a los nuevos artistas.

Su mirada hacia las nuevas generaciones es crítica. Manga cuestiona que algunos intérpretes se concentren en realizar versiones de canciones conocidas y en conseguir reconocimiento mediante las redes sociales, sin dedicar el mismo esfuerzo a construir un repertorio propio.

Esta posición la expresó de manera directa al referirse a los artistas de la actualidad: “La generación de hoy en día se preocupa más por la apariencia física que generar éxitos”, afirmó el cantante durante la entrevista.

Con esta afirmación, Manga cuestiona la importancia que algunos nuevos artistas le dan a su imagen y a la exposición en redes sociales frente a la creación musical. Para el cantante, la popularidad puede ser momentánea, mientras que un repertorio propio puede convertirse en el verdadero legado de un artista.

Por eso, su intención es continuar creando música nueva y demostrar que una trayectoria consolidada también exige seguir produciendo.

Fama en redes, canciones en la memoria

Las redes sociales cambiaron las reglas del mercado musical. Hoy un artista puede alcanzar una gran exposición en poco tiempo y llegar directamente a millones de personas sin depender exclusivamente de los medios tradicionales.

Manga reconoce esa transformación y entiende que los artistas deben adaptarse a las herramientas digitales. Sin embargo, establece una diferencia entre ser famoso en internet y construir una carrera musical.

Desde su perspectiva, la popularidad obtenida en redes puede ser pasajera. Un artista puede convertirse rápidamente en tendencia y desaparecer poco después, mientras que una canción que consigue conectar con el público puede permanecer durante décadas.

Por eso, su apuesta está relacionada con el legado. Para Manga, el verdadero desafío no consiste solamente en conseguir reproducciones o seguidores, sino en crear canciones que puedan ser escuchadas por personas de distintas generaciones.

Un vallenato que se oxigena

Defender las raíces del vallenato no significa, para Manga, rechazar los sonidos contemporáneos.

El cantante respalda la posibilidad de fusionar el género con ritmos como el reguetón, el trap, la champeta, la bachata y la música popular. Recuerda que junto a Omar Geles también exploró estas posibilidades y señala “Chau Amor” como un ejemplo de la combinación entre vallenato y reguetón.

Para Manga, las fusiones pueden funcionar como una forma de “oxigenar” el género y acercarlo a nuevas generaciones.

La condición, desde su perspectiva, es que la búsqueda de nuevos sonidos no termine eliminando la esencia del vallenato. La evolución puede cambiar la forma de presentar una canción, pero no necesariamente debe borrar las historias y emociones que caracterizan al género.

Las canciones que quedaron por cantar

Cuando la conversación se dirige hacia su propia trayectoria, Manga también identifica canciones que le hubiera gustado interpretar.

Entre ellas está “El Cóndor Herido”, canción asociada al repertorio de Diomedes Díaz, uno de los grandes referentes de la historia del vallenato.

También mira hacia atrás y reflexiona sobre su etapa junto a Omar Geles en Los Diablitos. En este punto, Manga reconoce que existe una decisión de su trayectoria de la que se arrepiente: haber alcanzado el éxito bajo el nombre de Los Diablitos.

Según explicó durante la entrevista, habría preferido que el proyecto y los éxitos construidos junto a Omar Geles hubieran estado ligados a sus propios nombres. Su inconformidad con el nombre de la agrupación está relacionada con sus convicciones religiosas y personales.

La reflexión muestra una faceta diferente del artista, pues no se limita a recordar los logros alcanzados durante esa etapa, sino que también se permite cuestionar una decisión que marcó buena parte de su carrera.

Al definir su trayectoria, el cantante pone el respeto por el público en el centro. Su propuesta, según explica, consiste en confiar en el repertorio y en las canciones que la gente quiere escuchar, sin necesidad de depender de una excesiva puesta en escena.

Omar Geles, el hermano que dejó canciones pendientes

La conversación cambia de tono cuando aparece el nombre de Omar Geles.

Para Manga, Geles no fue simplemente un compañero de trabajo. Fue un hermano con quien compartió aproximadamente 15 años de historia musical y personal.

La muerte de Geles dejó proyectos que nunca pudieron concretarse. Entre ellos estaba la intención de volver a grabar canciones juntos y continuar trabajando en nuevos proyectos musicales.

Manga recuerda además la cercanía que mantuvieron hasta los últimos días. Según relató, ambos continuaron comunicándose y llegaron a hablar apenas dos días antes del fallecimiento de Geles.

El cantante también recuerda que tuvo la oportunidad de pedirle perdón en vida por cualquier situación en la que pudiera haberlo ofendido, dejando claro que el afecto entre ambos trascendía los escenarios y los estudios de grabación.

Más allá de las canciones, Manga destaca el vínculo que construyeron durante esos años. La relación entre ambos terminó convirtiéndose en una parte fundamental de su historia profesional y personal.

El recuerdo de Geles funciona como el cierre de una conversación que comenzó hablando de la industria musical y terminó hablando de la vida.

Porque para Álex Manga, el futuro del vallenato parece estar precisamente en ese equilibrio: adaptarse a los cambios sin olvidar las historias que le dieron identidad al género. Las redes pueden cambiar, los sonidos pueden transformarse y los artistas pueden aparecer y desaparecer, pero una canción capaz de conectar con el público puede sobrevivir a todas esas transformaciones.

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