Por: Santiago Goenaga
En la plazoleta de la Universidad del Norte, el jazz volvió a sonar con fuerza. Estudiantes del Departamento de Música se reunieron para celebrar el Día Internacional del Jazz con un concierto que, más que una presentación, se convirtió en un espacio para mostrar talento, aprender fuera del aula y conectar con el público.
El evento reunió este año a cuatro agrupaciones. Uno de los grupos participantes fue Eufonía, una agrupación femenina de jazz fusión y música latina. Su fundadora explicó que el proyecto nació con la intención de impulsar la participación de mujeres en la música y motivar a otras a mostrar su arte. “Es muy importante la visibilidad de las mujeres, sobre todo en un programa donde hay más hombres”, señaló.
Durante su presentación, interpretaron tanto canciones de otros artistas como composiciones propias, mezclando jazz con sonidos latinos y colombianos, en una apuesta por crear identidad desde lo local.

Otro de los grupos fue Jazz Messengers, un ensamble que combina jazz con música del mundo. Una de sus integrantes explicó que buscan tomar canciones conocidas y transformarlas con arreglos propios: “Queremos traer la música del mundo al jazz, sin perder su esencia”. Para ellos, participar en estos eventos es clave, ya que les permite darse a conocer como artistas emergentes y demostrar el talento que hay en la universidad.

El concierto también incluyó propuestas creativas como la de Juan Parra y su grupo, quienes interpretaron versiones de canciones conocidas con arreglos propios, como una adaptación de Strawberry Fields titulada Campos de Yuca. Para los participantes, la respuesta del público fue positiva, con personas que se acercaban a escuchar, disfrutar e incluso bailar.
Más allá de las presentaciones, el evento también resalta la importancia de estos espacios en la formación de los estudiantes. Según explicó el profesor Leopoldo Calderón, uno de los organizadores, la música no puede quedarse solo en el aula, sino que necesita escenarios reales donde los jóvenes puedan presentarse y conectar con el público.

Además, este tipo de actividades aportan a la vida cultural de la ciudad. En Barranquilla, el jazz no suele tener muchos espacios, por lo que iniciativas como esta permiten acercar a la comunidad a un género que ha sido clave en la historia de la música y en procesos sociales como la inclusión.