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Por: Helmut Hasselbrinck

Aquella típica frase que dice ese tío uribista en las cenas familiares, especialmente en época de elecciones presidenciales. 

Ahora dicen: “¡Como gane el Cepeda ese vamos a estar como Venezuela, vean que se los digo!” 

Y lo mismo dijeron hace cuatro años: “Cómo quede ese Petro nos vamos a volver como Venezuela!” 

Y así más o menos los últimos 20 años.  

Este miedo se ha ido intensificando más que todo ahora porque Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico está arrasando en las encuestas y todo apunta a que será el próximo presidente de Colombia. Aunque todos sabemos que en las elecciones siempre hay sorpresas, pero bueno, solo queda esperar. El punto es que mucha gente está preocupada porque cree que si el candidato de la izquierda gana la presidencia, “el castrochavismo” nos va a dominar y que el país se va a ir a la mierda misma. Pero a ver, ¿qué tan real es eso? 

COLOMBIA NO ES NI CUBA NI VENEZUELA

Si bien es cierto que se lleva diciendo lo mismo por más de dos décadas, con Iván Cepeda parece que esta conversación es más seria, ya que él en el pasado ha apoyado las dictaduras de Hugo Chávez y Fidel Castro. Ahora bien, independientemente de lo que piense Cepeda (e ignorando el hecho de que sí nos puede joder a todos), ¿cómo está organizada la Constitución?

Para empezar, Colombia está organizada de una manera en la que es muy difícil quedarse en esas condiciones. No es solo el hecho de que nuestras leyes son muy diferentes a las de Cuba o Venezuela; además, aquí no solo tenemos separación de poderes, sino que contamos con una oposición bastante poderosa, sin contar que el Congreso siempre está dividido en varios partidos, porque se supone (ya que al parecer a mucha gente se le olvida) que somos un país DEMOCRÁTICO.

¿Ustedes realmente creen que el Congreso va a aceptar esas leyes así de simple?

Aun en el escenario de que eso ocurriera, ¿no creen que la gente no reaccionaría? ¿Una protesta? ¿Un plebiscito? ¿Un referendo? ¿Una consulta popular?

En última instancia, el pueblo es el que manda, solo que el odio hace que no podamos verlo.

COLOMBIA NO ES UNA FINCA

En primer lugar, aprenderse los artículos de la Constitución debería ser obligatorio. No todos, pero al menos los más importantes. Porque si algo deja claro la Constitución Política de Colombia de 1991, es que este país no funciona como una finca donde solo uno es el que manda, y pues, eso es bueno.

Por ejemplo, el Artículo 113 establece la separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Asimismo, el Artículo 114 le da al Congreso la función de hacer leyes y controlar al gobierno. Por su parte, el Artículo 241 le da a la Corte Constitucional el poder de tumbar leyes que violen la Constitución.

(De hecho, leyendo los primeros diez artículos también pueden entender mucho cómo funciona el país).

En otras palabras, el presidente no puede hacer lo que se le dé la gana. Además, Colombia no es una economía de una sola ficha como lo fue Venezuela.

Si, tenemos petróleo, también contamos con:

  • Café.
  • Agricultura.
  • Caña de azúcar.
  • Turismo.
  • Servicios.
  • Industria.

Es decir, una economía más diversificada, lo que hace mucho más difícil un colapso, porque no dependemos de una sola cosa.

Por otro lado, hay algo que a la gente se le olvida convenientemente: Colombia es un Estado descentralizado. No todo depende del presidente. También existen autoridades locales como, por ejemplo, el alcalde de tu ciudad.

Por eso, si a ti te está yendo mal en tu vida, en tu trabajo o en tu negocio, y decides echarle la culpa a Gustavo Petro por absolutamente todo… probablemente el problema no sea Petro. Y tampoco necesariamente es de Char.

A veces, el problema puede ser uno mismo. Cuesta admitirlo, pero es la verdad: así es la vida.

Al final, nos la pasamos echándole la culpa a los otros de nuestros problemas.

EL MIEDO AL CASTROCHAVISMO

Pero esto no solo nos pasa por ignorantes, sino también por aquellos políticos que nos quieren ver la cara de idiotas. Incluso el “gran colombiano” Álvaro Uribe Vélez. El del famoso “A Colombia la está matando la pereza”, se puso a meter miedo diciendo que (párenle bola) Santos —sí, Juan Manuel Santos— le estaba abriendo a Colombia un camino hacia el “Castrochavismo”.

Ahora bien, hablando de este personaje, él, logró algo que en Colombia llevaba más de un siglo sin pasar: reelegirse en 2006, pero eso no fue porque “se tomó el poder”, sino porque se reformó la Constitución en 2004 para permitir una sola reelección inmediata, algo que antes estaba completamente prohibido.

De hecho, esa misma regla aplicó para Juan Manuel Santos, quien también fue reelegido en 2014 mediante elecciones democráticas, ganando en segunda vuelta con más del 50% de los votos. Es decir, no fue un capricho personal, sino un mecanismo institucional que existía en ese momento.

Pero bueno, hay algo que mucha gente también ignora. Por más “mamerto” que yo sea, soy latino y jamás me voy a cansar de repetir la tragedia por la que pasa Venezuela cada día, y el daño que le hizo Hugo Chávez no solo a su país, sino a Latinoamérica y al mundo en general.

Ahora bien, ya que estamos hablando de “quedar como Venezuela”, surge la pregunta clave: ¿a qué se refiere realmente la gente con eso? ¿Por qué Venezuela está como está?

Bueeeeeeeeeno…

MOMENTO DE HISTORIA

Primero hay que dejar algo claro y es que Venezuela no se volvió lo que conocemos hoy de un día para otro. No fue que llegó Hugo Chávez y se jodió todo al segundo. Fue un proceso largo, con errores acumulados, decisiones políticas, y también factores externos. 

Venezuela era básicamente un país con una sola carta: el petróleo. Aproximadamente 96% de sus exportaciones dependían del petróleo. Eso significa que si el precio del petróleo baja… el país entero se cae. Y eso fue EXACTAMENTE lo que pasó. Además, cuando tienes tanto petróleo, pasa algo llamado “enfermedad holandesa”: el país se vuelve rico por un recurso y descuida todo lo demás (industria, agricultura, etc.). 

Para sorpresa de muchos durante los años donde el petróleo estaba caro, Chávez hizo algo que al principio si funcionó. Ya que redujo la pobreza, mejoro el acceso a los servicios que antes eran mas complejos y tenia un apoyo masivo, pero lamentablemente gastó como si el petroleo no se fuera a acabar. Por eso hay mucha gente que dice que el fracaso no fue del socialismo sino del capitalismo, pero bueno, esa es otra discusión. Ese modelo era insostenible. Cuando los precios cayeron, el Estado ya no podía sostener ese nivel de gasto. 

El gobierno empezó a intervenir fuertemente la economía con medidas como controles de precios, control de divisas y expropiaciones de empresas. El resultado fue que muchas empresas dejaron de producir, se generó escasez de alimentos y medicinas, y se destruyó la confianza en la economía. A esto se sumó un problema aún más grave que era la mala gestión y la corrupción. Diversos analistas coinciden en que hubo corrupción masiva, una pésima administración de los recursos y un progresivo debilitamiento de las instituciones económicas, lo que terminó agravando la crisis. Luego llegó el golpe final que fue a partir de 2014 cuando el precio del petróleo cayó drásticamente y, posteriormente, se impusieron sanciones internacionales. Esto redujo los ingresos del país, limitó su acceso a los mercados y profundizó aún más la crisis. El resultado fue una tormenta. El PIB llegó a caer hasta un 75%, se desató una hiperinflación brutal, hubo escasez generalizada de bienes básicos y se produjo una migración masiva de millones de personas. 

ENTONCES… ¿NOS PODEMOS VOLVER COMO VENEZUELA? 

La respuesta corta es si… todo es posible, o al menos de eso yo estoy convencido desde que vi los tres candidatos más fuertes para la presidencia… que horror.  Pero no sería tan fácil y tendrían que pasar muchas cosas al mismo tiempo.  

  • Destruir instituciones democráticas. 
  • Eliminar contrapesos (Congreso, Corte, etc.)
  • Depender de un solo recurso.
  • Aplicar malas políticas económicas por años. 
  • Y además tener corrupción masiva sin control. 

Es lamentable que aún haya mucha gente pensando de manera tan simplista. Usar la imagen de Venezuela para ganar votos o generar miedo es llegar muy bajo como político porque se aprovecha el sufrimiento de nuestro país vecino para tener en mente de que cualquier cambio nos va a destruir. Y con esa mentalidad nunca podremos conseguir una nación que prospere.

Es como si los opositores de Cepeda quisieran que el país se vuelva así para afirmar su punto, porque como ya sabemos, aquí nadie quiere lo mejor para Colombia sino tener la razón. Venezuela no es un meme político ni un argumento de campaña. Es el resultado de décadas de malas decisiones económicas, dependencia extrema, corrupción y poder sin control. 

Entonces no… que gane la izquierda no significa que nos vayamos a volver como Venezuela, pero si seguimos creyendo que el hecho de un cambio significa quebrarse no hay forma de construir a Colombia. No es una cuestión de izquierda o derecha, sino de probar lo capaces que somos para construir algo mejor. El país no se va a destruir por cambiar, sino por no saber cambiarlo.

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Somos una casa periodística universitaria con mirada joven y pensamiento crítico. Funcionamos como un laboratorio de periodismo donde participan estudiantes y docentes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Norte. Nos enfocamos en el desarrollo de narrativas, análisis y coberturas en distintas plataformas integradas, que orientan, informan y abren participación y diálogo sobre la realidad a un nicho de audiencia especial, que es la comunidad educativa de la Universidad del Norte.

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